Por: Karen Carrillo, Corporación Justicia y Democracia
La decisión del Gobierno de Gustavo Petro de avanzar en la desclasificación de los archivos de inteligencia, contrainteligencia y gastos reservados del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que incluye documentos relacionados con el asesinato del periodista y defensor de derechos humanos Jaime Garzón, abre una nueva oportunidad para avanzar en el esclarecimiento de uno de los crímenes que más han marcado la memoria reciente del país.
La entrega de estos archivos, que hacen parte de un proceso más amplio de acceso a la verdad, permite que nuevas fuentes documentales puedan contribuir a reconstruir los hechos, identificar responsabilidades pendientes y responder a los interrogantes que durante más de dos décadas han acompañado a sus familiares y a gran parte del país.
El caso de Jaime Garzón trasciende la historia de un periodista asesinado por ejercer una voz crítica: representa también la deuda que Colombia mantiene con quienes defienden los derechos humanos, denuncian abusos o utilizan la palabra como una herramienta para visibilizar realidades que algunos sectores han intentado ocultar.
El valor de estos documentos no está únicamente en aportar información sobre un magnicidio ocurrido hace 26 años, sino en la posibilidad de comprender las estructuras de poder, violencia y estigmatización que rodearon el asesinato de una persona reconocida por utilizar el humor y el periodismo para cuestionar al poder y defender una sociedad más democrática.
Durante años, este caso ha evidenciado las dificultades que enfrentan las víctimas de graves violaciones de derechos humanos para acceder a una justicia efectiva. Aunque existen condenas contra algunos responsables, aún persisten interrogantes sobre la totalidad de los actores involucrados y las circunstancias que permitieron la ejecución de este crimen.
Esta situación refleja un problema que Colombia aún no logra superar: la insuficiente protección de quienes defienden derechos humanos, lideran procesos sociales o ejercen un periodismo crítico. Defender derechos en el país continúa siendo una labor de alto riesgo.
Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), entre 2022 y 2025 fueron documentados 410 homicidios de personas defensoras de derechos humanos, una cifra que evidencia la persistencia de escenarios de violencia, estigmatización e impunidad.
La violencia contra quienes ejercen la defensa de los derechos humanos o desarrollan labores de liderazgo social no se limita a los asesinatos; también se expresa en investigaciones que avanzan lentamente, en las dificultades para establecer responsabilidades y en los obstáculos que enfrentan las víctimas para acceder a la verdad, la justicia y la reparación.
La Defensoría del Pueblo ha advertido igualmente sobre la persistencia de agresiones contra personas que lideran procesos sociales y defienden derechos humanos en diferentes regiones del país. Estos hechos evidencian que aún existen condiciones que ponen en riesgo a quienes trabajan por la protección de comunidades, territorios y derechos colectivos.
Por ello, la apertura de los archivos del DAS debe entenderse como una oportunidad para fortalecer la memoria, la justicia y las garantías de no repetición. Los archivos públicos, especialmente aquellos producidos por organismos de inteligencia estatal, son fundamentales en sociedades que han atravesado periodos de violencia, pues permiten reconstruir responsabilidades, identificar patrones y evitar que los mismos hechos vuelvan a ocurrir.
Jaime Garzón decía: “nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente”. Su asesinato y la prolongada espera por justicia evidencian que Colombia aún tiene pendiente convertir esa reflexión en una garantía efectiva.
La verdad que puedan aportar estos archivos no debe limitarse a cerrar un expediente, debe convertirse en una oportunidad para fortalecer la protección de quienes hoy continúan defendiendo los derechos de todos.
