¿Cooperación o subordinación? Los Acuerdos de Barranquilla y el nuevo mapa de “intereses” de Colombia 

septiembre 16, 2026

Colombia aporta “proyectos, territorio, capacidad productiva y recursos”, mientras Estados Unidos aporta capital y capacidad empresarial. 

Por: Vanessa Ramírez, Corporación Justicia y Democracia

Tras el encuentro entre el presidente Abelardo De la Espriella y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en Barranquilla, el Gobierno colombiano presentó al país una nueva hoja de ruta para la relación bilateral entre ambos Estados. Entre los documentos suscritos se encuentran dos memorandos de entendimiento sobre minerales estratégicos y cooperación civil nuclear. A esto se sumaron anuncios y propuestas en materia de seguridad, como la reactivación de las fumigaciones aéreas y el denominado “Plan Patriota Siglo XXI”, orientado al fortalecimiento y modernización de las capacidades de la Fuerza Pública. Asimismo, el Gobierno planteó compromisos relacionados con la “seguridad jurídica” y la generación de “mejores condiciones para la inversión”. 

Sin embargo, los dos puntos que Colombia pidió expresamente (suspender el recargo arancelario del 12,5% y reabrir el consulado estadounidense en Barranquilla) quedaron por fuera de la agenda. Aunque el domingo, durante la alocución presidencial, Abelardo anunció la reapertura del consulado en Barranquilla.  

Reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio, esos fueron los tres propósitos que guiaron el encuentro. Pero no es claro qué patria buscan reconstruir, qué economía pretenden recuperar y de qué quieren “blindar” el hemisferio, porque mientras Colombia ofreció territorio, recursos naturales, capacidades productivas y una agenda de seguridad más cercana a Washington, los principales resultados concretos para el país quedaron reducidos a una ayuda ya desembolsada por el terremoto, mesas técnicas y promesas futuras. 

Pareciera que, cuando se habla de cooperación con Washington, en realidad se tratara de acomodar las prioridades del país a intereses ajenos. Y sí: la cooperación internacional es necesaria y legítima. Colombia puede y debe relacionarse con potencias extranjeras en materia económica, tecnológica, energética y de seguridad. El problema, entonces, no es cooperar, sino preguntarnos qué se entrega, qué se recibe y, sobre todo, quién termina definiendo las prioridades. 

Los Estados, suelen mediar las relaciones internacionales por el interés nacional. Sin embargo, la visita deja un balance difícil de ignorar, pues el interés colombiano se alinea más con el interés de una potencia extranjera que con el bienestar de Colombia, reflejo de ello es que los dos únicos asuntos que Colombia había solicitado expresamente ni siquiera fueron abordados, porque sin duda alguna, ésta, es una alianza que pone los recursos colombianos en el centro, sin tener mayor beneficio para el país.  

El memorando sobre minerales, por ejemplo, plantea identificar y financiar conjuntamente proyectos de minería y procesamiento en un plazo de seis meses, promover la simplificación de permisos y establecer mecanismos de fijación de precios y aunque estos memorandos no constituyen obligaciones jurídicas vinculantes, sí marcan una hoja de ruta política que puede orientar futuras decisiones sobre los recursos estratégicos del país. Pero ¿dónde quedan la consulta previa, las garantías ambientales y los intereses de las comunidades que habitan esos territorios? Es alarmante que Colombia avance con tanta rapidez en compromisos que involucran sus recursos naturales sin una discusión pública suficiente sobre quién decidirá sobre ellos, quién recibirá sus beneficios y quién asumirá sus costos, todo por, al parecer, satisfacer unos intereses ajenos.  

La búsqueda de inversión no puede terminar debilitando la capacidad del Estado para proteger el ambiente y los derechos de las comunidades. “Simplificar permisos” puede parecer eficiencia administrativa para Washington y para las multinacionales, pero para una comunidad indígena, afrodescendiente o campesina puede significar reducir los tiempos y espacios disponibles para decidir sobre su propio territorio.  

Como se mencionó anteriormente, el documento plantea un cronograma de seis meses para identificar y financiar proyectos, mientras Colombia aún adelantaba el debate público sobre su Política Nacional de Minerales Estratégicos y Críticos. Pero ¿cómo se pueden definir y acelerar proyectos de interés estratégico antes de que concluya el debate nacional sobre las reglas y prioridades que deberían orientar su desarrollo? 

El desarrollo no puede construirse convirtiendo los derechos ambientales, la consulta previa y la participación ciudadana en obstáculos para la inversión. Si los recursos estratégicos pertenecen a Colombia, su aprovechamiento debe responder primero al interés nacional, generar beneficios sociales verificables y respetar a las comunidades que habitan los territorios donde se encuentran. 

Durante los encuentros también se habló de seguridad y la incorporación de Colombia al Escudo de las Américas, sobre la mesa quedó la propuesta de abrir bases militares en común, condicionada a una invitación colombiana y a estudios técnicos y financieros en Washington; también se habló el intercambio de inteligencia, la identificación de objetivos, el entrenamiento militar y el anunciado Plan Patriota Siglo XXI, que apuntan a una profundización de la cooperación en defensa.  

Una estrategia de seguridad guiada por objetivos, prioridades y reglas definidas en buena medida por una potencia extranjera no es una experiencia nueva para Colombia. Durante décadas, el país ha conocido los costos de privilegiar la eficacia militar y la lógica de la guerra por encima de los controles democráticos, la protección de los derechos humanos y la rendición de cuentas. Esa experiencia debería ser suficiente para entender que una nueva alianza en materia de seguridad no puede medirse únicamente por la cantidad de armas, tecnología, inteligencia o capacidad ofensiva que Colombia reciba.  

Si la cooperación pretende ser realmente entre Estados soberanos, debe estar acompañada de controles institucionales más fuertes, transparencia sobre las operaciones, reglas claras sobre el uso de la fuerza y mecanismos efectivos de investigación y responsabilidad. De lo contrario, bajo la promesa de fortalecer la seguridad, se podría terminar reproduciendo una fórmula que el país ya conoce: más capacidad para hacer la guerra, pero menos capacidad democrática para decidir cómo, contra quién y bajo qué límites se utiliza. 

Los “Acuerdos de Barranquilla” parecen más una renuncia a la autonomía que una hoja de ruta de Colombia para relacionarse con Estados Unidos. La cooperación internacional no puede terminar subordinada a los intereses geopolíticos de Estados Unidos. Porque es difícil hablar de soberanía y autodeterminación cuando Colombia aporta territorio, recursos, reglas y alineamiento militar mientras recibe promesas, inversiones condicionadas y una agenda de seguridad diseñada desde fuera. Colombia puede tener aliados estratégicos sin convertir sus recursos naturales en moneda de cambio y su territorio en plataforma militar.  

Finalmente, vale la pena recordar que la Constitución colombiana establece procedimientos específicos para establecer una base militar extranjera en Colombia. Estas no son decisiones que puedan resolverse exclusivamente mediante reuniones privadas o acuerdos impulsados desde el Ejecutivo. La soberanía no puede erosionarse de manera silenciosa, a través de compromisos políticos, dependencia tecnológica, presión económica y decisiones que, una vez adoptadas, resulten difíciles de revertir. 

Referencias:  

Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. (2026). Colombia y Estados Unidos fortalecen su relación con la visita del Secretario de Estado, Marco Rubio. https://www.cancilleria.gov.co/sala-de-prensa/noticias/colombia-y-estados-unidos-fortalecen-su-relacion-con-la-visita-del-secretario-de-estado-marco-rubio  

“Vamos a ser sus principales aliados”: presidente De la Espriella tras cita con Marco Rubio. (2026). El Espectador. https://www.elespectador.com/politica/vamos-a-ser-sus-principales-aliados-presidente-de-la-espriella-tras-cita-con-marco-rubio/  

Acuerdos Colombia-Estados Unidos en Barranquilla: energía, seguridad y Plan Patriota Siglo XXI. (2026). Pulzo. https://www.pulzo.com/mundo/acuerdos-colombia-estados-unidos-en-barranquilla-energia-seguridad-y-plan-patriota-siglo-xxi-PP5297027A  

Marco Rubio inicia en Colombia una gira por América Latina centrada en la lucha contra el narcotráfico y el comercio. (2026). El País. https://elpais.com/america-colombia/2026-09-08/marco-rubio-inicia-en-colombia-una-gira-por-america-latina-centrada-en-la-lucha-contra-el-narcotrafico-y-el-comercio.html  

Qué es el acuerdo sobre minerales críticos que firmó Rubio con De la Espriella. (2026). Pulzo. https://www.pulzo.com/amp/nacion/que-es-acuerdo-sobre-minerales-criticos-que-firmo-rubio-espriella-PP5296687  

¿Qué es el “Plan Patriota Siglo XXI” que propuso De la Espriella a Estados Unidos?. (2026, 8 de septiembre). Pulzo. https://www.pulzo.com/nacion/que-es-plan-patriota-siglo-xxi-que-propuso-espriella-estados-unidos-PP5296616  

HRW advierte que abusos documentados en cooperación entre EE. UU. y Ecuador no deben repetirse en Colombia. (2026). El Tiempo. https://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/hrw-advierte-que-abusos-documentados-en-cooperacion-entre-ee-uu-y-ecuador-no-deben-repetirse-en-colombia-el-mensaje-a-abelardo-de-la-espriella-3572768  


Compartir: