El voto tiene territorio: las Curules de Paz como reparación democrática

marzo 4, 2026

En Colombia, el voto no es solo un acto individual. También es un acto colectivo y territorial. Por eso, cuando hablamos de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP) —las 16 curules creadas para representar a las víctimas del conflicto armado en la Cámara de Representantes—, hablamos de algo más profundo que un mecanismo electoral: de una medida de reparación política para territorios históricamente excluidos.

Las CITREP fueron creadas mediante el Acto Legislativo 02 de 2021, como parte de la implementación del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto firmado en 2016. Su propósito es garantizar que las comunidades más afectadas por el conflicto armado tengan representación directa en el Congreso de la República durante los periodos 2022–2026 y 2026–2030.

¿Qué son?

Son 16 escaños adicionales en la Cámara de Representantes, elegidos únicamente en territorios priorizados por haber sufrido de manera desproporcionada el conflicto armado.

No reemplazan las curules ordinarias, ni hacen parte de las listas tradicionales de partidos políticos. Están diseñadas para que las víctimas y las organizaciones sociales de estos territorios puedan postular candidaturas propias y llevar sus agendas directamente al escenario legislativo nacional.

¿Por qué se crearon?

Durante décadas, muchas zonas rurales de Colombia vivieron la violencia armada, el desplazamiento forzado, la pobreza estructural y la débil presencia institucional. Sin embargo, esas mismas regiones no tuvieron representación efectiva en el Congreso.

El Acuerdo de Paz reconoció que la democracia colombiana se construyó dejando por fuera a varios territorios. Por eso, las CITREP buscan:

🕊️ Reparar el daño político causado por el abandono histórico.

🕊️ Garantizar representación real a las comunidades más afectadas.

🕊️ Ampliar la participación política de las víctimas.

🕊️ Fortalecer la democracia mediante la inclusión territorial.

En este sentido, no son un privilegio ni un favor. Son una medida de equilibrio democrático.

Las CITREP parten de una premisa fundamental: la democracia no puede ser centralista.

Cuando una comunidad ha sido históricamente marginada de las decisiones nacionales que la afectan, el derecho al voto adquiere un significado especial. Votar en estos territorios no es solo elegir un representante; es ejercer una forma de reparación colectiva.

El voto tiene territorio porque:

🕊️ Reconoce que el conflicto impactó de manera desigual al país.

🕊️ Acepta que la exclusión política también fue una forma de violencia.

🕊️ Entiende que la paz sostenible requiere representación real.

Las CITREP son una medida de reparación integral:

🕊️ Son una medida de reparación política para los territorios que históricamente fueron excluidos de las decisiones nacionales que les afectaban. Con el fin de que las comunidades olvidadas dejen de ser solo objetos y empiecen a ser sujetos políticos con voz propia. ​

🕊️ Pero solo será posible si éstas no son cooptadas por las mismas elites y maquinarias políticas que durante años han concentrado el poder en el centro del país, silenciando y relegando a estos territorios al olvido y la violencia estatal. ​

Para que las CITREP cumplan su propósito, el Estado debe asegurar condiciones reales para que las personas puedan votar libremente. Esto implica garantizar seguridad en los territorios, presencia institucional efectiva, acceso a puestos de votación, información clara sobre el proceso electoral y medidas contra la intimidación, la compra de votos o la coacción armada.

También supone acompañamiento de autoridades electorales y organismos de control, pedagogía ciudadana y transparencia en todas las etapas del proceso. Sin garantías, el derecho al voto se debilita; con garantías, el voto se convierte en una herramienta de dignidad y transformación territorial.

No hay paz sin representación y no hay representación sin garantías.


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