El 18 de agosto de 1989 quedó marcado en la historia del país como el día del asesinato de Luis Carlos Galán. Sin embargo, ese mismo día, en la plaza central de Soacha, otra vida también fue arrebatada, la de Julio César Peñaloza, docente, líder social, político y concejal soachuno, quien fue víctima de un atentado que truncó un camino de liderazgo forjado desde la educación, la cultura y el deporte.
Cinco días después, el 23 de agosto, Julio César falleció como consecuencia de las heridas. Con su muerte no solo perdió la comunidad de Soacha a un referente de compromiso y servicio, sino que una familia quedó marcada por la ausencia, su esposa Gloria Mercedes y sus hijas, Sandra Paola y Gloria Marcela, enfrentaron desde entonces el reto de reconstruir sus vidas en medio del dolor y la impunidad.
Julio César era docente en el colegio El Divino Niño, trabajaba junto a su familia en una librería, ejercía como concejal y lideraba iniciativas comunitarias. Fue promotor de escuelas deportivas y de proyectos culturales y educativos que buscaban ofrecer a niños, niñas, adolescentes y jóvenes de Soacha espacios de formación y convivencia. Su trayectoria política estuvo marcada por la participación en movimientos como el Movimiento Obrero Independiente Revolucionario (MOIR) y el Nuevo Liberalismo, desde donde impulsaba proyectos con una visión cercana a las necesidades locales y alejada de los protagonismos mediáticos.
La historia reciente del país ha concentrado la atención en los magnicidios de figuras nacionales como Luis Carlos Galán. Olvidando que también, junto a estas memorias, persisten los nombres de liderazgos locales como el de Julio César Peñaloza, cuya vida y muerte no pueden quedar en el olvido. Recordarlo es un acto de reconocimiento y un llamado a la justicia. La violencia política también ha truncado otros proyectos de vida comunitarios y familiares.
A 36 años de aquellos hechos, el inicio del juicio contra los generales retirados de la Policía Óscar Peláez Carmona y Argemiro Serna y el exdetective del DAS Héctor Ernesto Muñoz, vinculados al debilitamiento del esquema de seguridad de Galán, recuerda que algunas instituciones aún tienen una deuda histórica con la verdad. Esa deuda se extiende también a víctimas como Julio César Peñaloza y su familia, quienes continúan exigiendo verdad y justicia.
En esta fecha, honrar la memoria de Julio César es reconocer que su legado permanece vivo en las niñas, niños, adolescentes y jóvenes que jugaron en sus escuelas deportivas, en estudiantes con quienes compartió en las aulas, en la comunidad que lo acompañó en su proyecto político y en su familia que mantiene viva su historia.

Por: Heidy Burgos, equipo de Comunicación Pública de la Corporación Justicia y Democracia
