Hoy domingo 8 de marzo de 2026, mientras en el mundo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, Colombia acude a las urnas para elegir un nuevo Congreso. Esta coincidencia permite visualizar la deuda estructural que el sistema político y electoral colombiano ha tenido históricamente con las mujeres. Pues, aunque hoy contamos con un marco jurídico que exige paridad, en la práctica las elecciones se siguen desarrollando bajo la lógica de la cuota mínima, en la que se instrumentaliza los liderazgos femeninos.
En el 2000, la ley 581 estableció que al menos el 30% de los cargos públicos debían ser ocupados por mujeres. posteriormente, en 2011 la Ley 1475 estableció ese mismo principio al sistema electoral, obligando a los partidos políticos a incluir, mínimo a un 30% de mujeres en sus listas de elección popular, siempre y cuando fueran circunscripciones con más de cinco curules.
Y recientemente, en 2024, la ley 2424 modificó la ley 581 de 2000 y estableció que mínimo el 50% de los cargos de nivel decisorio sea ocupados por mujeres, además, junto a la sentencia C-136 dio un giro conceptual, pues ya no se habla de la “cuota mínima” sino de “paridad” y se corrigió el vacío critico de las circunscripciones donde se eligen menos de 5 curules, antes no había obligación alguna de incluir mujeres; ahora la ley exige al menos una.
Pero, aunque en el plano normativo se reconoce y se promueve la paridad, en la práctica no se ve reflejado y la participación de las mujeres sigue siendo minoritaria. Para estas elecciones legislativas de las 3231 candidaturas inscritas, 1286 son mujeres, es decir que casi un 38% son mujeres y aunque pareciera un avance realmente no es así. Según las cifras de la Registraduría Nacional, durante las elecciones pasadas (2022) el porcentaje de mujeres aspirantes al Congreso fue del 39,9%, es decir que este año hubo 2% menos candidatas.
La desigualdad es aún más evidente cuando se observan detenidamente las listas, pues de las 16 listas de circunscripción nacional, solo 5 están en cabezadas por mujeres, además muchas candidatas se encuentran en posiciones poco visibles, en renglones intermedios o finales, lo que dificulta y hace menos posible su elección. Ejemplo de ello, la lista cerrada del Centro Democrático, que dentro de las primeras 15 candidaturas solo cuenta con 4 mujeres.
Esta dinámica recurrente de los partidos de incluir a mujeres para cumplir la cuota de genero sin garantías reales de financiación, visibilidad o respaldo del partido hace que la participación de las mujeres no se vea traducida en representación. Ejemplo de ello el Congreso saliente, donde cerca del 40% de las candidaturas eran mujeres, pero solo el 29% de los escaños fue ocupado por una mujer y aunque represento un avance significativo aún sigue estando muy lejos de la paridad.
Incluso en casos especiales, como las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP), se observa el enorme reto, pues, aunque el 50% de las candidaturas fueron mujeres, como lo dispone la norma, solo 3 de las 16 curules fueron ocupadas por mujeres, la paridad en el papel no rompe con el estigma político y cultural que favorece a los hombres.
Las mujeres, además de ser mayoría en el censo electoral – casi el 52%- también son mayoría en las urnas. Según el informe de ONU Mujeres “Más mujeres, más democracia” (2023) mientras menos del 57% de los hombres habilitados para votar acudió a las urnas, la partición femenina alcanzó casi un 62% en las elecciones territoriales de 2023. Lo que refleja una gran paradoja en la democracia colombiana, pues, aunque las mujeres constituyen la mayoría del electorado y la mayoría de los votos, no se refleja una representación proporcional en los espacios de toma de decisión.
Y aunque a menudo, la baja representación de las mujeres en política se trate de explicar con argumentos simplistas como que hay menos mujeres interesadas en participar por un puesto de elección popular, que los hombres son líderes natos y que las candidaturas femeninas no logran consolidarse porque les falta capacidad de liderazgo, la realidad es otra. Para analizar este fenómeno se debe tener en cuenta las barreras estructurales que enfrentan las mujeres que deciden participar en política, como las desigualdades en el acceso a la financiación, la cultura patriarcal que sigue concentrando el poder en los hombres y la más evidente, la violencia política basada en el género.
Experiencias recientes demuestran que la representación política de las mujeres depende de voluntad política real. Durante las elecciones de 2022 y nuevamente en 2026, el Pacto Histórico ha presentado una lista cerrada en cremallera para senado y cámara, logrando que el 50% de sus escaños sean ocupados por mujeres y durante su consulta interna, en Bogotá, tres mujeres – Mafe Carrascal, María del Mar Pizarro y Lalis – fueron quienes más votación obtuvieron, demostrando que tampoco es falta en la capacidad de liderazgo. Por su parte, en el Huila creció un 60% el número de candidatas, que pasó de 10 a 16, y 9 de las 14 listas son encabezadas por mujeres, esto último impulsado especialmente por el cambio en la ley.
Por otro lado, según el informe de ONU Mujeres “3.000 voces por la democracia” (2025), durante la contienda electoral de 2023 cerca del 80% de las candidatas sufrieron algún tipo de violencia de género. El 72,4% fueron víctimas de violencia psicológica, el 61,3% sufrió agresiones durante por su capacidad para ejercer la política y ser mujer durante actividades de campaña y 40,6% fueron víctimas de violencia económica. El informe también documenta que el 25% de ellas sufrieron violencia sexual y casi el 5% sufrieron agresiones físicas, lo que confirma que las mujeres en política se enfrentan a entornos desiguales y profundamente hostiles.
Y aunque el Estado y sus instituciones han empezado a tomar medidas, como la Directiva 004 de 2026 emitida por la Procuraduría General, que está orientada a prevenir y atender la violencia política contra las mujeres (VPCM) o la ley 2453 de 2025, que tipifica la VPCM como una conducta sancionable, obliga a los partidos a crear protocolos internos y le otorga al CNE facultades para proteger a las víctimas. Sigue siendo un desafío que estas normas se traduzcan en garantías reales para que las mujeres podamos participar en condiciones de igualdad.
En este día, instamos a que se lleve a cabo una jornada histórica para la reivindicación de los derechos de las mujeres. En un país donde, aunque las mujeres son mayoría, siguen siendo minorías en los espacios de toma de decisión esta coincidencia invita a generar una movilización amplia en las urnas, especialmente en un país donde ser mujer no siga siendo una limitante para ejercer el liderazgo.
Más que flores o discurso conmemorativos, urge garantías reales para participar en política, agendas legislativas comprometidas con nuestros derechos, proyectos y apuestas políticas dispuestas a defender y ampliar los derechos ganados a lo largo de la historia. Que hoy 8 de marzo, día internacional de la mujer sea una oportunidad para elegir a un congreso que de verdad represente a las mujeres.
Referencias:
ONU Mujeres. (2025). Estudio de violencia contra mujeres en política. https://colombia.unwomen.org/es/digital-library/publications/2025/10/estudio-de-violencia-contra-mujeres-en-politica
Registraduría Nacional del Estado Civil. (2026). Censo electoral al 2 de febrero de 2026. https://www.registraduria.gov.co/-Censo-Electoral-al-2-de-febrero-de-2026-.html
CNN en Español. (2022, julio 19). Así quedó conformado el Congreso de Colombia para el periodo 2022-2026. https://cnnespanol.cnn.com/2022/07/19/conformacion-congreso-colombia-2022-2026-orix
El Tiempo. (2026, febrero 21). [Artículo sobre participación política de mujeres]. https://www.pressreader.com/colombia/el-tiempo-bogota/20260221/281603836934808
Caracol Radio. (2025, noviembre 11). Elecciones 2026: ONU Mujeres advierte que el 78 % de las candidatas ha sido víctima de violencia política. https://caracol.com.co/2025/11/11/elecciones-2026-onu-mujeres-advierte-que-el-78-de-las-candidatas-ha-sido-victima-de-violencia-politica/
Registraduría Nacional del Estado Civil. (s. f.). Igualdad entre hombres y mujeres en cargos de elección territorial. Observatorio de Democracia Electoral. https://observatorio.registraduria.gov.co/anexos/igualdad_entre_hombres_y_mujeres_cargos_de_eleccion_territorial.pdf
Registraduría Nacional del Estado Civil. (s. f.). Informe ONU Mujeres. Observatorio de Democracia Electoral. https://observatorio.registraduria.gov.co/anexos/Informe_onu_mujeres.pdf
Misión de Observación Electoral. (2025). En el 2026 no se pueden repetir errores en la elección de las CITREP. https://moe.org.co/en-el-2026-no-se-pueden-repetir-errores-en-la-eleccion-de-las-citrep-moe/
Sisma Mujer. (2022). Comunicado: Mujeres en el Congreso. https://www.sismamujer.org/wp-content/uploads/2022/07/Comunicado-Mujeres-en-el-Congreso-F.pdf
Senado de la República de Colombia. (2026). Piden mayor compromiso en elecciones de 2026 para superar violencia política contra la mujer. https://www.senado.gov.co/index.php/el-senado/noticias/6877-piden-mayor-compromiso-en-elecciones-de-2026-para-superar-violencia-politica-contra-la-mujer
La Nación. (2026). Participación de mujeres en lista a Cámara creció un 60 %. https://www.lanacion.com.co/participacion-de-mujeres-en-lista-a-camara-crecio-un-60/
