Por: Vanessa Ramírez, Corporación Justicia y Democracia
En Colombia, algunos sectores políticos llevan décadas intentando reducir el conflicto armado a una “amenaza terrorista”. Esto no responde a un error semántico o discursivo, sino a un proyecto político que se intensifica cada cuatro años para movilizar votos a través del miedo, la polarización y la deslegitimación de los mecanismos de justicia transicional, al tiempo que posiciona agendas de seguridad centradas en lo militar.
El discurso negacionista ha demostrado ser eficaz en contextos electorales. Un ejemplo de ello fue el plebiscito de 2016, en el que se difundieron ideas como “le van a regalar el país a las FARC” o que el acuerdo “es impunidad para terroristas”. Estas narrativas contribuyeron a la derrota del Sí en las urnas. Posteriormente, en 2018, Iván Duque llegó al poder con la promesa de “hacer trizas el acuerdo de paz”. Hoy, con el recrudecimiento de la violencia y las dificultades de la Paz Total, este discurso se reactiva, al parecer, con más fuerza.
Aunque puedan parecer simples expresiones, catalogar el conflicto armado interno como una “amenaza terrorista” despolitiza la violencia y niega sus causas estructurales. Se trata de una decisión política con profundas consecuencias jurídicas, políticas y militares. Negar la existencia del conflicto limita la aplicación del Derecho Internacional Humanitario, invisibiliza a las víctimas del Estado y cierra la puerta a soluciones negociadas. Además, esta arquitectura discursiva ha servido para justificar el incremento del gasto militar, mientras las políticas sociales orientadas a transformar condiciones de pobreza, exclusión y abandono estatal quedan relegadas.
Candidaturas de derecha, e incluso de centro, han posicionado la seguridad militar como eje central de sus campañas, proponiendo desmontar procesos de negociación y adoptar políticas de “mano dura”, inspiradas tanto en modelos del pasado como en experiencias internacionales. En este resurgimiento discursivo no se niegan los hechos de violencia, pero sí su complejidad: se desconocen sus raíces históricas y la necesidad de transformaciones estructurales, reduciendo el problema a una alta tasa de “criminalidad”.
A poco tiempo de las elecciones presidenciales, el país enfrenta un escenario marcado por la violencia armada, la polarización y riesgos electorales que amenazan la democracia. Según la Misión de Observación Electoral (MOE), más de 180 municipios presentan riesgos electorales por la presencia de actores armados, especialmente en departamentos como Antioquia, Cauca, Nariño, Bolívar, Chocó, Putumayo y Arauca. Esta cifra representa un aumento significativo frente a los 131 municipios en riesgo registrados en 2022 (Sufragio, 2026).
Esta violencia electoral es precisamente la que el negacionismo intenta reducir a “crimen organizado” o “terrorismo”, desvinculándola de las condiciones estructurales que la alimentan y de su carácter político. Con ello, se bloquean soluciones integrales y se perpetúa la fragilidad de la democracia.
Frente a este escenario, es urgente resguardar y promover ejercicios de memoria, así como reconocer el conflicto armado como base para la formulación de políticas públicas integrales. También es fundamental exigir y fortalecer la implementación del acuerdo de paz, especialmente en los territorios históricamente abandonados, y promover un debate electoral informado que no instrumentalice la violencia para movilizar votos mediante el miedo y la desinformación.
El negacionismo no solo distorsiona la historia, sino que condiciona el futuro. Negar las causas del conflicto limita la respuesta estatal a la acción militar, que ha demostrado ser insuficiente. En 2026, la memoria y la posibilidad de construir una paz sostenible están en juego. Por ello, es fundamental defender el derecho a la verdad: la historia de Colombia no puede seguir escribiéndose desde la negación de su propia realidad.
Referencias
Corporación Justicia y Libertad. (s.f.). Negacionismo en la JEP. https://cjlibertad.org/negacionismo-en-la-jep/
Deutsche Welle. (2026). Colombia: entre el diálogo y la fuerza militar, puede correr mucha sangre. https://www.dw.com/es/colombia-entre-el-di%C3%A1logo-y-la-fuerza-militar-puede-correr-mucha-sangre/a-73775286
Infobae. (2025, julio 24). Bukelistas Colombia anunció participación electoral y coalición para 2026. https://www.infobae.com/colombia/2025/07/24/bukelistas-colombia-anuncio-participacion-electoral-y-coalicion-para-2026-buscara-curul-en-el-congreso-y-presentar-a-candidato-unico-a-la-presidencia/
Infobae. (2026, enero 26). La Gran Consulta por Colombia: candidatos le declararon la guerra a la inseguridad y arremetieron contra la “paz total” de Gustavo Petro. https://www.infobae.com/colombia/2026/01/26/la-gran-consulta-por-colombia-candidatos-le-declararon-la-guerra-a-la-inseguridad-y-arremetieron-contra-la-paz-total-de-gustavo-petro/
Nueva Sociedad. (s.f.). La posverdad en el plebiscito por la paz en Colombia. https://www.nuso.org/articulo/la-posverdad-en-el-plebiscito-por-la-paz-en-colombia/
Razón Pública. (2026). ¿La paz total o la guerra total en 2026? https://razonpublica.com/la-paz-total-la-guerra-total-2026/
Segurilatam. (2026, marzo 11). Elecciones presidenciales Colombia 2026: propuestas de seguridad de los candidatos. https://www.segurilatam.com/actualidad/elecciones-presidenciales-colombia-2026-propuestas-de-seguridad-de-los-candidatos_20260311.html
Sufragio. (2025, octubre). Colombia enfrenta aumento de riesgos y violencia electoral rumbo a 2026. https://sufragio.org/colombia-enfrenta-aumento-de-riesgos-y-violencia-electoral-rumbo-a-2026/
Universidad Externado de Colombia. (s.f.). Documento sobre conflicto, memoria o seguridad [Archivo PDF]. https://bdigital.uexternado.edu.co/server/api/core/bitstreams/3e91a68e-adda-481d-ae2b-dc7281c4a84d/content
